Los discos de halterofilia

Los discos de caucho están diseñados para dejar caer la barra al suelo después de cada levantamiento. Estos discos se comercializan con una masa de 10 Kg, 15 Kg, 20 Kg y 25 Kg.

Además existen discos de menor tamaño y peso para buscar más precisión con la carga final de la barra. Los discos pequeños son de 0,5 Kg, 1 Kg, 1,5 Kg, 2 Kg, 2,5 Kg y 5 Kg.

Los discos de caucho están diseñados mediante un código cromático de vigencia internacional que se corresponde a la siguiente tabla.

Los discos pequeños de entrenamiento suelen ser de un solo color, mientras que los de competición también están configurados por un código de color.

Para evitar el desplazamiento de los discos se usan collarines. Éstos pesan 2,5 kg y son muy voluminosos. Se componen de dos piezas roscadas:

  • Un tornillo que asegura el collarín alrededor de la manga de la barra.
  • Un tornillo que rodea la circunferencia del collarín y que se extiende contra los discos para amordazarlo todo y evitar su desplazamiento.

No es corriente el uso de los collarines en el gimnasio debido a que su colocación es muy engorrosa y porque este material suele escasear. Es recomendable el uso de collarines durante las semanas previas a una competición para acostumbrarse a las distintas sensaciones de la barra.

En las barras sin collarines, las mangas y los discos giran libremente. En las barras con collarines los discos no giran sobre las mangas y la rotación se confina al soporte de la barra.

BIBLIOGRAFÍA

Everett, G. (2015). Halterofilia. Guía completa para deportistas y entrenadores (1ª ed.). Barcelona: Paidotrobo.

Como es lógico pensar, los discos para competición son más caros que los discos enfocados a las rutinas del entrenamiento. Esto se debe tener en cuenta a la hora de comprar, por lo que primero debes conocer tus necesidades personales.

Existen dos tipos de soportes para guardar los discos. Ninguno de ellos es mejor que el otro, sino que simplemente cada tipo dependerá de las circunstancias del lugar en el que entrenamos.

El primer tipo es adecuado para almacenar grandes cantidades de discos, sobre todo si se trata de gimnasios con una gran superficie. Permiten establecer con mejor claridad el orden de los discos clasificándolos por su peso. Además, disponen de ruedas, lo que facilita su transporte. A continuación presentamos algunos modelos. Simplemente pincha en cada imagen para obtener más información de cada uno.

El otro tipo de soporte para guardar los discos es un mueble con varias barras colgantes. En cada una de estas barras se introducirán discos idealmente de la misma carga para mantener un orden en los mismos. La ventaja de estos muebles es que ocupan menos espacio. Son apropiados para superficies pequeñas como pueden ser gimnasios caseros o centros de entrenamiento que no son grandes ni requieren mucho volumen de discos.

A continuación veremos algunos ejemplos. Pincha en la imagen de cada uno para obtener más información.

BIBLIOGRAFÍA

Everett, G. (2015). Halterofilia. Guía completa para deportistas y entrenadores (1ª ed.). Barcelona: Paidotrobo.

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